martes, 12 de enero de 2016

La mano, de Ramón Gómez de la Serna

 
Fotografía de Mo

La mano

Ramón Gómez de la Serna


El doctor Alejo murió asesinado. Indudablemente murió estrangulado.
Nadie había entrado en la casa, indudablemente nadie, y aunque el doctor dormía con el balcón abierto, por higiene, era tan alto su piso que no era de suponer que por allí hubiese entrado el asesino.
La policía no encontraba la pista de aquel crimen, y ya iba a abandonar el asunto, cuando la esposa y la criada del muerto acudieron despavoridas a la Jefatura. Saltando de lo alto de un armario había caído sobre la mesa, las había mirado, las había visto, y después había huido por la habitación, una mano solitaria y viva como una araña. Allí la habían dejado encerrada con llave en el cuarto.
Llenos de terror, acudieron la policía y el juez. Era su deber. Trabajo les costó cazar la mano, pero la cazaron y todos le agarraron un dedo, porque era vigorosa como si en ella radicase junta toda la fuerza de un hombre fuerte.
¿Qué hacer con ella? ¿Qué luz iba a arrojar sobre el suceso? ¿Cómo sentenciarla? ¿De quién era aquella mano?
Después de una larga pausa, al juez se le ocurrió darle la pluma para que declarase por escrito. La mano entonces escribió: «Soy la mano de Ramiro Ruiz, asesinado vilmente por el doctor en el hospital y destrozado con ensañamiento en la sala de disección. He hecho justicia».

lunes, 21 de diciembre de 2015

Historia fantástica

Cuenta fray Jerónimo de Zúñiga, capellán de la prisión del Buen Socorro, en Toledo, que el 7 de junio de 1691 un marinero natural de las Indias Occidentales, de nombre Pablillo Tonctón o Tunctón, de raza negra, condenado al auto de fe por brujo y otros crímenes contra Dios, se evadió de la cárcel y de ser quemado vivo pidiendo a sus guardianes, tres días antes de marchar a la hoguera, una botella y los elementos necesarios para construir un barco en miniatura encerrado dentro del frasco. Los guardianes, aunque el tiempo de vida que le quedaba al reo era tan breve, accedieron a sus deseos. Al cabo de los tres días el diminuto navío estaba terminado en el interior del vidrio. La mañana señalada para la ejecución del auto de fe, cuando los del Santo Oficio entraron en la celda de Pablillo Tonctón, la encontraron vacía lo mismo que la botella. Otros condenados que aguardaban su turno de morir afirmaron que la noche anterior habían oído un ruido como de velas, chapoteo de remos y voces de mando.


Marco Denevi

domingo, 20 de diciembre de 2015

El campeonato mundial de pajaritas, de Luis Britto

Iframes
Copia en el cuaderno y responde a las cuestiones:


  •  ¿Cómo se llama el arte de realizar figuras o esculturas con papel doblado? 
  •  ¿Qué otro nombre puede recibir? 
  •  ¿Qué hace con su hoja el primer concursante? 
  •  ¿Qué dos figuras realiza el segundo?
  •  ¿Puedes explicar qué es lo que consigue el último concursante? 
  •  ¿Se trata de un relato realista o fantástico? Justifica tu respuesta.

Realiza ahora las actividades siguientes:

lunes, 23 de noviembre de 2015

Perífrasis verbales

Estructura de las perífrasis verbales 


Verbo auxiliar

Nexos

Verbo auxiliado


Ha perdido todo o parte de su significado original.


Aparece en forma personal y proporciona los morfemas verbales.

Preposiciones: a, de, en.

Conjunciones: que.

Aparecen solo ante el infinitivo.

En forma no personal (infinitivo, gerundio o participio).

Aporta el significado fundamental a la expresión.

 

Significado de las perífrasis verbales


De infinitivo

  • Obligación: tener que (estudiar), haber de (saber), deber (saber), haber que (decir). 
  • Posibilidad: poder (encontrar). 
  • Probabilidad o suposición: deber de (ser), venir a (costar). 
  • Inicio de la acción: echarse a (llorar), ponerse a (pensar), ir a (salir). 
  • Reiteración: volver a (decir). 
  • Acción habitual: soler (pasear).

De gerundio

  • Acción en desarrollo: andar (contando), seguir (diciendo), estar (durmiendo).

De participio

  •  Acción terminada: tener (dicho), dejar (encargado), llevar (leído).